domingo, 26 junio 2022
Booking.com

Sábado Santo en Sevilla. Crónica «casi» en directo

Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,962SeguidoresSeguir
488SuscriptoresSuscribirte

Noticias de última hora

El sol ha salido en Sevilla. También lo ha hecho la hermandad de El Sol. Y es que Lorenzo, el santo y el astral, tienen ganas de protagonismo en una jornada en la que EMASESA está haciendo un esfuerzo doble para que nuestros nazarenos no caigan como moscas.

Primeras lipotimias, la tarde avanza y la penitencia es doble. Jornada de cofrades impenitentes y de penitentes que se castigan con una doble ración de aquello que motiva el vestirse con el hábito, con la túnica y tomar la cruz o el cirio.

Ha pasado la Trinidad por Juan de Mesa. La empresa municipal de agua ha instalado un punto de abastecimiento del líquido elemento para los cuerpos de nazarenos.

Vasos y más vasos de agua. Termina el desfile procesional y es la ciudadanía la que desea terminar con las reservas de los embalses. Se cierra el grifo y se escucha «niña, dame un poquito de agua, que me voy a morir», recibiendo como contestación» ,pues vaya al chino, señora, que aquí hemos terminado». «Malaje». Y el público comienza a desfilar.

La cámara indiscreta de un reportero en funciones persigue al señor mayor que suda profusamente y amenaza con perder la verticalidad.

Cámara en ristre, dicotomía entre auxiliar a quien no ha pedido ayuda o captar el momento en el que saca un pañuelo del bolsillo y se lo lleva a la frente. Pero hace demasiado calor. Por eso decide agacharse (milagrosa maniobra para su edad) y lo enjuaga en el primer charco de la calle que encuentra. La doble cara de la Semana Santa en Sevilla.

Los Servitas desfilan a lo lejos. Se observa el manto de la Virgen de La Soledad (Dubé, aquí estamos de nuevo). Me adelanto y llego a la altura del Sagrado Decreto. Las Setas crecen aunque el clima no sea el más adecuado. Y la instantánea demuestra a los bañistas de un céntrico hotel asomados al balcón de uno de los muchos hoteles que han desalojado a los sevillanos de su casco antiguo. El problema es que a todos se nos apetecería un chapuzón.

Nuevas lipotimias, Rayas a reventar y los abanicos dejan la prisión de su exilio para batir como las alas de mariposas que compiten con las que surgen en el estómago y son conocidas como «gusanillo». Qué pena que las sillas plegables no se prodiguen como antaño, pero para eso están los bordillos de las aceras.

Buen día para fotografías siempre que sepas hacerlas; de lo contrario, sobreexposición y contraluces zarrapastrosos. Quizás sea más prudente buscar la sombra, la de Baldomero o la de Currito. Y es que al sol no queda, literalmente, ni Dios, que en Su Trinidad se encuentra de espaldas a él.

Sábado algo desagradable si se luce traje de chaqueta al sevillano modo y, sin embargo, envidia de los cofrades del Martes Santo, que observaron los mismos paraguas que hoy, aunque en ellos rebotaban los cauces de agua mientras que hoy bien pudieran anunciar crema solar.

Pronto caerá la noche y esta crónica quedará desfasada, como ya lo es. Cosas, al fin y al cabo, de la Semana Santa. Menos mal que la canina no se ha abrigado demasiado que si no…

Francisco Javier Torres Gómez

¿Te ha gustado este artículo? ¡Compartelo!

Más noticias de Diario de Pasión

spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,962SeguidoresSeguir
488SuscriptoresSuscribirte