martes, 2 agosto 2022
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¿Por qué no se puede aplazar la Semana Santa?… y si las Fallas o la Feria de Abril

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Querido lector de Diario de Pasión:

En estos días tan difíciles para todos nuestros compatriotas, vemos como diferentes fiestas y eventos, que anualmente se vienen desarrollando en el conjunto de la geografía nacional están siendo aplazados para próximas fechas.

Prueba de ello son las fallas de Valencia, fiesta sin precedentes en torno a la festividad de San José, que serán aplazadas previsiblemente como apuntan algunos medios para el mes de julio. Otro ejemplo es la feria de abril, que con tanta alegría se viene celebrando en la capital hispalense y que es otro reclamo a nivel internacional, que en un principio también será aplazado para el próximo septiembre.

Muchas son las voces, que piden celebraciones de procesiones extraordinarias o magnas “para matar el gusanillo”. Es evidente, que a pesar de que el corazón del cofrade esté envuelto por la añoranza, tenemos que ser firmes al momento que nos toca vivir y ser responsables, pues muchos hermanos lo están pasando realmente mal y es evidente que no es el momento de pensar eso, independientemente del debate que pueda surgir sobre la idoneidad o no de celebrarse dichas propuestas.

En los últimos días, hemos visto, como sucesivamente, ciudades y pueblos de España han anunciado la suspensión, que no aplazamiento de los desfiles procesionales. La Semana Santa es la mayor historia de amor que jamás se escribió. Una historia de amor escrita por Dios para ti.

La Fe no se suspende, la historia de la salvación no se suspende, la victoria de la vida sobre la muerte no se puede suspender y por lo tanto, la Semana Santa, no se puede aplazar. 

Puede que el próximo Domingo de Ramos, lleguen a tu cabeza recuerdos de cuando eras niño y aguardabas esa mañana del sueño, pero a pesar de que las palmas no rocen el cielo de tu ciudad, Jesús entrará a lomos de una Borriquilla por Jerusalén.

Puede que el Jueves Santo, las mantillas queden en arcas y cómodas, pero la lámpara del Sagrario, nos recordará que Jesús en su cuerpo, sangre, alma y divinidad nos espera siempre para colmarnos con su amor.

Puede que el Viernes Santo, tus piernas no estén cansadas tras varios días viendo los desfiles procesionales en las calles, pero Jesús con su cuerpo llagado, seguirá pronunciando en sus labios: tengo sed.

¿En serio, querido lector, piensa que esta historia de amor se puede aplazar?

Dios sale cada día a nuestro encuentro, como al amanecer del tercer día, volverá a su encuentro con María la Magdalena ¿Acaso se puede aplazar el amanecer más jubiloso del año? 

¿No podremos desearles a nuestros hermanos cofrades una feliz pascua de resurrección? ¿No lo reconoceremos como los discípulos camino de Emaús? ¿O acaso tendremos que esperar para meter su mano en el costado como Tomás para creer?

Dentro de pocos días, alguien que nos ama, dará la vida por nosotros. Él vivió por nosotros ¿Estamos dispuestos a vivir para Él?

No aplaces tu Fe, Cristo estará vivo de nuevo en nuestras calles y plazas ¡y cómo no! En tu corazón ¿En serio, vas a aplazar que llame a tu puerta?

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