miércoles, 17 agosto 2022
Booking.com

La Semana Santa de Sevilla en la literatura: Frikis de capirote.

Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,984SeguidoresSeguir
489SuscriptoresSuscribirte

En los tiempos que corren, la literatura cofrade puede ser una buena alternativa al anhelo

Reseña a modo de carta a Francisco Robles

Querido, estimado y amantísimo Paco Robles,

Le conocí a usted cuando gustaba de inteligentes y punzantes diálogos con dos interesantes contertulios, parapetado detrás de una barrica del mismo material que su apellido, sonando de fondo un trío de capilla que dibujaba Jirones de azul en los azulejos de la estancia.

Desde entonces nuestra vida a corrido paralela con ocasionales intersecciones de las que solo el que habla ha sido consciente. No obstante, su desconocimiento de mi persona no es óbice para desgranar unas lágrimas de friki cera cofrade de esa con la que ha coloreado su última incursión literaria tan del gusto de aquellos que gustamos de la ironía de su viperina lengua.

Debo felicitarle, muy señor mío, por haberse dado cuenta en su momento que usted era tan tonto de capirote como aquellos a los que retrataba en su capítulos y observo con naturalidad como empatiza a su modo con este conjunto de frikis cofrades sin los que nuestra Semana Santa no sería la misma y sin la que usted y no probablemente no existiríamos.

Frikis de capirote (el paseo 2020) es un libro de reflexión (escasa a la vista de los acontecimientos, ¿o me niega que le ha costado completar la colección que configura el álbum?) y de evolución, en cierto modo esperado y celebrado. Es la consagración de todo el tonto con cucurucho, el sueño del cofrade ortodoxo y heterodoxo y el espejo en que debemos mirarnos todos aquellos que vivimos 345 días la Gloria.

Tomando prestadas su palabras (a su vez recogidas del acervo popular), es usted un artista. Es capaz de llevar la ironía hasta tal punto que incluso podría darse la curiosa situación que los protagonistas de sus capítulos no se vieran reflejados en la tinta de su pluma, y eso que lo pone muy, pero que muy fácil.

Le felicito por su enciclopédica recopilación, su esmerado estilo y por la excelente edición de su obra, digna de las más exigentes bibliotecas, estanterías y mesillas de noche. Es cierto que esta será una cuaresma difícil. Ya lo es. También lo será aquello que estaba por venir y que lo hará con el retaso de un año. Pero a mal tiempo, buena cara. Su libro es bálsamo que hay que consumir para reírnos de nosotros mismos, y unas risas no nos vendrán mal.

Señor Robles, es imposible leer su libro si no es de un solo trago. También lo es no añadir a su cuidada lista de frikis aquellos que por sus acciones han querido protagonizar algún capítulo pero han llegado tarde, cuando el cierre era una realidad, usted lo dice: ADOVUS FACTUS EST.

¿Que quienes son los marginados? La lista es larga. El friki del coronavirus, el friki que invita a todos los cofrades a salir a la calle (este es tonto y punto) y un largo etc. Yo mismo me considero un friki de los libros cofrades aunque bien pudiera ser una especie rara de tonto de la literatura mutado, que lee y hasta estudia todo lo que ustedes escriben, lo analiza y lo comenta..

Respetado Señor Robles, es usted un virtuoso del oxímoron, de la aliteración y hasta de la hipérbole y creo también ha mutado de tonto a friki del capirote porque ha querido adaptarse a los nuevos tiempos. Eso sí, se le rinde pleitesía en gusto y dotes artísticas dignas de un prioste de los versos porque el libro ha quedado redondo a pesar de ser rectangular y divertido a pesar de ser triste. ¿Triste? Para gustos, los colores, y así dejamos sin argumentos a los que se consideran cofrades y tienen cabida en ninguno de los dos volúmenes por usted perpetrados.

Volveré a leer su gran éxito, Tontos de Capirote, del que conservo ambas ediciones (no diga que no le aprecio) y haré otro sainete en su honor.

Ya no importa si llueve o no. Aprovechemos todos para leer y matemos el gusanillo de la nostalgia que amenaza con comernos poquito a poco, como la revirá de un paso de misterio en una callejuela estrecha. Esto no es un hasta siempre sino un hasta luego, justo el tiempo que tarde en volver a hacerme a la idea de que soy tonto de capirote al recorrer las páginas de la opera prima de este componente del trío de capilla que gustaba de tocar su instrumento no en la bulla sino en el Rinconcillo. ¿Hay algo más sevillano?

Francisco Javier Torres Gómez

¿Te ha gustado este artículo? ¡Compartelo!

Más noticias de Diario de Pasión

spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,984SeguidoresSeguir
489SuscriptoresSuscribirte