lunes, 27 junio 2022
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Breves relatos cofrades 2

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El eficaz «pograma» de la Semana Santa

Los dos amigos se encontraban delante de sendos ordenadores, cada uno de ellos absorto en los laboriosos trabajos encaminados a elaborar el mejor de los programas de mano que verían la luz en Semana Santa.

     Tras dos años (y medio) de vacío, contaban con que las ganas de ver cofradías habrían crecido de modo exponencial y no podían defraudar al potencial público consumidor de su producto. Ya no sólo se trataba de rumores, sino que los medios se habían hecho eco de la gran afluencia de público que se concentraría en la cuidad.

     Se trataba de una oportunidad única de sacar a la luz el mejor ejemplar de cuantos habían publicado con anterioridad. Para ello, contaban con magníficas fotografías, con textos de las mejores plumas de la ciudad y los horarios e itinerarios facilitados por el Consejo de Hermandades y Cofradías. Sobre ellos recaía únicamente la labor de maquetación, la inserción de la publicidad (había sido difícil contar con un número aceptable de patrocinadores a tenor de las dificultades económicas vividas por muchos de los establecimientos hosteleros que habían sido su sustento en años previos) y la aportación de unos breves consejos sobre el lugar idóneo para ver esta o aquella hermandad.

     Había cundido la mañana y sólo restaba esta última labor para cerrar y enviar a imprenta el excelente trabajo. Se tomaron un merecido descanso, chicharrones, espinacas y torrijas incluidas para dar concluido el sueño por la tarde.

     Mientras regaban con cerveza su rancio festín, uno de ellos entró en trance y, recibiendo la iluminación que únicamente concede la hora de la siesta a un rancio de vasto abolengo, se levantó como un resorte del sofá en el que descansaba y espetó a voces a su compañero que, en vez de “programa”, debían recuperar el incorrecto, pero a la vez popular y entrañable término de “pograma” para la portada de los ejemplares. Rieron y entrelazaron sus manos acordando tácitamente que así se haría, pensando en que la acogida sería aún mayor.

     No obstante, el trato no saldría gratis al primero de los soñadores pues el segundo guardaba en la recámara otra idea no menos peregrina. Consistía ésta en permitir de una vez por todas que los lugares de mayor recogimiento fuesen reservados para los sevillanos de toda la vida, que estos pudiesen observar el  transcurrir de las hermandades por esos recoletos lugares sin la interferencia de canis, de guiris ni otros ejemplares que no cumpliesen con las normas básicas de sevillanía cofrade. Ante la mirada estupefacta de su amigo, pasó a explicarse:

—Verás, esto es muy fácil. Nosotros recomendamos ver la Borriquita en el Salvador, para que se cansen un poquito y se recojan rápido, La Paz por el Parque, que está en el quinto coño, La Cena por las Setas, San Roque por la Ronda, La Estrella por Reyes Católicos y así sucesivamente—. La mirada estupefacta del segundo dio rienda suelta al primero, que quiso poner un ejemplo.

—Contra. Recuerda que desde que “El Coloniales” o “El Eslava” aparecen en las guías de bares de tapas de los guiris, los sevillanos no somos capaces de coger mesa o sitio en barra a menos que reservemos mesa con tres meses de antelación—. Y entonces todo quedó claro. —Creo que ya sé por dónde vas. Si nos gusta la entrada de Jesús Desojado, amañamos los horarios para que todos lleguen tarde, si nos gusta La Hiniesta por los callejones que nacen en Santa Isabel, los omitimos del itinerario, Si no queremos que haya bulla en la entrada de La Amargura, ponemos que su iglesia es la de Los jardines del Valle y así sucesivamente…

—Veo que vas entendiendo.

—Pues venga, pongámonos manos a la obra.

     Y así cómo se elaboró el mejor de los programas de mano de la emana Santa 2022. Si bien las predicciones meteorológicas no resultaban excesivamente halagüeñas para las jornadas del Lunes Santo y Martes Santo, el plan ideal era resaltar la importancia que tenía salir a la calle en esas jornadas debido al clamoroso fervor con el que se vivía en la ciudad cualquier lugar del itinerario.

     Estaba casi acabado al trabajo cuando el cansancio empezó a hacer mella. Quedaba poco y las dudas se hacían más difíciles de contestar.

—Perdona, tu idea ha sido genial, pero ¿qué hacemos con El Gran Poder? —. Y el interpelado se puso a pensar hasta dar con la clave.

—Ya lo tengo, ponemos que «este año esta excelente talla se Juan de Mesa se verá obligada a no realizar su habitual y esperada estación de penitencia debido a las labores de restauración llevadas a cabo que no han podido concluir antes de la Semana Mayor de la Ciudad…». Curiosamente hubo que acudir a la misma artimaña en varias ocasiones.

     El programa se llevó a imprenta, fue distribuido masivamente y fue depositado en cada hostel de la cuidad, en cada academia de idiomas, en cada colegio, e incluso se designó a personas para que lo distribuyeran en estaciones de autobuses, de trenes y aeropuertos.

Fue la Semana Santa más íntima de cuantas de vivieron en la ciudad de Sevilla en la Historia…

Portada: Garabatos cofrades. El «pograma», de Javier Torres

Francisco Javier Torres Gómez

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