martes, 28 junio 2022
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Breves relatos cofrades 1

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La Semana Santa de «las no mascarillas»

La Semana Santa se ha convertido en el campo de batalla entre las fuerzas del orden y las del desorden. Las armas microbiológicas, silentes, han retado a la microfibra y los embozados de Esquilache han perdido frente a los descarados exhibicionistas en una riña sin cuartel.

La bulla es el caldo de cultivo ideal para realizar experimentos sociológicos y ¿por qué no?, también sanitarios. No es obligatoria la temida mascarilla de la seguridad y de los desmayos, y como el sol sale por Antequera y los cerros de Úbeda quedan lejos…

El niño moquea, lo lleva haciendo desde hace unos días, pero como toca vestirlo de sevillanito… pues… que eso de la mascarilla no pega, aunque lleve estampado el escudo de la hermandad. Total, si miras alrededor, «nadie va a estar incómodo con esta calor tan grande que se nos ha venido encima».

Junto a él, esperando a la cruz de guía, fuma el cani y expele sus efluvios a la clientela que se ha apostado a su lado, pues tampoco tenían muchas opciones. Cuando hay mucha gente, hay que hacer acopio de loseta, o de adoquín.

Adoquín maldito para la chica que estrena zapatos, que camina como un pato y que se ha descalzado antes de ver la primera de la tarde. Total, nadie se va a fijar es sus feos pies, pues la visión no sufre tanto vértigo y entretenida está en no abandonar los ojos definitivamente bajo los efectos de Lorenzo. Qué mala suerte que la susodicha no se haya dado cuenta de que antes que ella, ya pasaron por ahí mismo los comedores compulsivos de pipas e incluso el señor de estómago delicado que, por no tener, no tenía mejor sitio en que vomitar que sobre el asfalto.

Tiritas bajo las medias, medias sobre pies descascarillados y suelas gomosas que ni en la cabalgata de Reyes Magos. Estos, al menos, traen regalos a los que se portan bien. La bulla regala enfermedad. La Covid ha desaparecido. Lo dicen las autoridades, aunque habrá quien se lleve el presente a casa.

Estornudar bajo el antifaz no es lo mismo que hacerlo sobre el rostro de un extraño. Se aconseja llevar gafas de sol, aunque esté nublado, al menos las mucosas conjuntivales soportarán el primer envite de miasmas, tan propias de una primavera en la que la meteorología falla y nadie despide a los que no aciertan con las predicciones.

El ambiente está raro por aquellas nubes que vienen por allí. No, hoy no es el día de Aguas. Se puede uno aproximar al señor alto para acoplarse en la línea de su silueta, en su sombra y así poder sudar menos. El sudor, hasta hace poco, era un medio de transmisión de la temida enfermedad, pero ya el Gobierno ha desmentido este punto. Menos mal. Y la Feria que se acerca.

Tambores y trompetas. Trompetas y cornetas. Viento metal al completo. No atraviesen por el medio de la banda, que se pueden contagiar. Un instrumento de metal es un lanzamisiles biológico de primer nivel. Si luego se pone malo, no venga a quejarse al local de ensayo.

Esta marcha se titula de esta forma y esta otra es la nueva de estos chavales, pero el mejor compositor es el que estoy esperando que se estrene si no caigo malo antes, porque vaya el día que llevamos de parones. La cola del paro es larga, como también lo son los parones, que para eso utilizan la hipérbole.

«No pidas caramelos, que estos van de negro, aunque no sean de Los Negritos». «Pero niño, pide picos que estos solo llevan pan y picos». «Pídele la estampita al niño, que no entiende y te las da seguro». No, no, pídesela a ese alto, que se ha metido la mano para coger… No, no, ven para acá, que se está rascando otra cosa»

Saetas desde el suelo, coronavirus asegurado a los que están en primera fila. «Para hacerlo bien, nosotros que podemos (no unidas) vamos al palco, que estamos más seguros y encima parecemos ricos». «Lleva las torrijas y los pestiños, que me llevo a mi prima, pero no te preocupes, que es de mi grupo burbuja, aunque ninguno de vosotros lo sea».

Un tonto se atreve a llevar mascarilla. «Qué risa, parece un payaso. Es patético. No pega y además ya se puede prescindir de ella. A estos paranoicos no los entiendo. Si escucharan a los gobernantes. Esos sí que están bien asesorados».

«¡Ya se ven los ciriales!¡Y el incienso!. Verás como gasten pastillas al ritmo de antes de la pandemia». «Pues sí, hay cosas que no cambian. A mí esto me irrita la garganta y me dan ganas de estornudar. Ahhhh….chíssss. Perdón, ¿tienes un pañuelo de papel? Vamos, un clínex. Que no, que me hice un test en mi casa hace tres días y dio negativo…»

«Allí, allí veo los candelabros de guardabrisas….»

Sí, efectivamente, ha comenzado la cuenta atrás para comprobar si somos borregos, personas juiciosas o simplemente inconscientes, pero el que caiga enfermo a causa de ver cofradías, mejor que sea por cansancio que por gil… Y en unos días veremos como se torea el virus en la Feria de Abril, o mayo…

Portada: Garabatos cofrades. La bulla… de Javier Torres

Francisco Javier Torres Gómez

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