miércoles, 10 agosto 2022
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La Virgen del Rosario colmó de elegancia las calles de Murcia.

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El pasado sábado 12 de octubre (sábado siguiente al 7 de octubre) la imagen de Ntra. Sra. del Rosario de la iglesia conventual de Santa Ana, recorrió en una solemnísima procesión las principales calles del centro de Murcia.

La procesión comenzó tras la celebración de los cultos. A las 19:20 h. se ponía en la calle un cortejo encabezado por el Pendón de la Archicofradía del Rosario, seguido por la representación de diversas cofradías de gloria de la ciudad de Murcia y sus pueblos. Tras el estandarte de la Virgen el cuerpo de acólitos antecedía al majestuosísimo trono baldaquino de la Virgen del Rosario; una obra realizada en 1914 y que constituye el único ejemplo actual de esta tipología de trono tan extendida en la Murcia antigua.

Tras la difícil salida del paso procesional la banda de Santa Cecilia de Sorbas entonó la «Marcha Real», a la que le siguió «Jesús de las Penas», lo que aportó un extra de solemnidad y elegancia al lento discurrir de la Virgen del Rosario.

Entre una multitud que se agolpaba para ver la procesión, marchas alegres e incienso, el cortejo llegó a la Plaza del Cardenal Belluga, donde el magnífico imafronte de la Catedral sirvió como extraordinario telón al bello conjunto del paso procesional de la Virgen del Rosario. Tras esos instantes de grandeza barroca, la procesión se adentró en las más estrechas calles del centro, lo que arrancaba los aplausos de unos espectadores que acudían atónitos a un derroche de maestría, elegancia y clasicismo.

Uno de los momentos más esperados de la procesión fue su transitar por la calle Sociedad, donde el silencio y el incienso dieron paso a un muy lento discurrir del trono a los sones de «Amargura» y «Virgen del Valle». El buen hacer de los estantes y los cabos de andas hicieron aún más grandioso su paso por dicha calle, pues consiguieron solventar las múltiples dificultades que presenta.

Tras cruzar el Arco de Santo Domingo a los sones de «Pasan los Campanilleros», la procesión recorrió los últimos metros antes de recogerse en el convento dominico. La subida de la cuesta de la calle Santa Ana a los sones de «Madrugá Macarena» dejó un poso de melancolía por el final, que se acentuó al llegar a la Virgen a la plaza de Santa Ana con el sonido de los últimos compases de «Como Tú, Ninguna»; tras la cual el paso hizo su entrada en la Iglesia a la espera de un nuevo Octubre.

Pero cuando todo estaba consumado y la gloria más elegante de Murcia parecía haber acabado, se produjo el emotivo encuentro de la Virgen del Rosario con las madres dominicas, que con tanta devoción la veneran durante todo el año. Así, tras «Encarnación Coronada» la procesión llegó a su fin con un sin fin de vivas y muestras de devoción a una de las imágenes más veneradas por los murcianos.

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