Madrid venera a su patrona en tiempos de pandemia

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Los actos principales se vieron obligados a suspensiones. El Voto de la Villa se trasladó a la Catedral.

Madrid se echó a las calles un nueve de noviembre más, para celebrar la festividad de su patrona y protectora: la Virgen de la Almudena.

Este año, la jornada fue completamente distinta a las anteriores. Debido a la situación de pandemia, los tres grandes actos que se llevan a cabo (la ofrenda floral, procesión y Eucaristía en la Plaza Mayor) tuvieron que suspenderse.

No obstante, la devoción del pueblo de Madrid a su patrona fue mucho mayor. El primero de los actos fue la celebración de la Solemne Eucaristía en la Catedral, con aforo reducido por la situación actual.

Fue oficiada por Monseñor D. Carlos Osoro y en la cual, el alcalde de la ciudad renovaba un año más el Voto de la Villa, como viene haciéndose desde 1640.

Al término de la celebración, la imagen de la Virgen salía a la puerta principal de la Catedral para presidir y bendecir a su pueblo.

Ya en la tarde, era trasladada al atrio exterior de la Catedral, donde fue venerada durante todo el día.

Para la ocasión, lucía un manto de tisú en fondo verde manzana, tejido con ondas y flores grandes de oro, con matices y guarnecido de encaje de oro. Dicho manto fue donación del Sr. de Arce, miembro de la Real Esclavitud en el s.XVII.

Estrenaba nuevas preseas, realizadas en los Talleres de Artesanía Sacra Perubol, realizadas en metal bañado en oro y plata con cristales de Swarovski.

Portaba también el bastón y fajín de Capitana General, donado por el General Faura. A sus pies, el bastón de mando del alcalde, (donación que realizó el pasado año, cuando recibió la medalla de honor de la Real Esclavitud de Santa María la Real de la Almudena) y una media luna, regalo de la Congregación de San Isidro por el veinticinco aniversario de la consagración de la Catedral.

A continuación, les ofrecemos una pequeña galería fotográfica con detalles de la imagen.