lunes, 8 agosto 2022
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Madrid, a los pies del Nazareno

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El primer Viernes de Marzo (como en muchos rincones de la geografía española), tuvieron lugar en Madrid los besapies y besamanos de cuatro de las hermandades que componen su Semana Santa.

Jesús de Medinaceli, Jesús El Pobre, Jesús del Gran Poder y Jesús del Perdón recibían los besos de fieles y devotos que acudían como cada año a su cita.

Los dos primeros en ser venerados fueron Jesús de Medinaceli y Jesús El Pobre, que lo hacían a la media noche, momento en que se abrían las puertas de sus respectivas sedes canónicas. Ya en la mañana del viernes, se unían a ellos los besamanos de Jesús del Gran Poder y Jesús del Perdón.

El equipo de Semana Santa España en Madrid, les ofrece a continuación un amplio reportaje con contenido fotográfico y una crónica de cada uno de ellos. Desde estas líneas, queremos agradecer a las cuatro hermandades su amabilidad y ayuda para llevarlo a cabo.

Sin más, comenzamos con la que sin duda, es la mayor devoción de la ciudad: el Señor de Madrid, Jesús de Medinaceli.

Puntual, a las doce de la noche, se abrían las puertas de su basílica y un mar de devotos (muchos de los cuales llevaban semanas haciendo cola) se postraba a besar sus pies benditos y a pedirle los tres deseos, de los cuales dice la tradición, concede uno. Salud, trabajo, por la familia, por la paz en el mundo… La emoción era palpable en el ambiente.

También eran muchos los fieles que acudían en autocares, llegados de todos los rincones de España, para estar con él en ese día tan especial.

Autoridades y representantes del gobierno municipal y regional también acudían a besar el pie del Cristo, así como la Infanta Elena en representación de la Casa Real. El obispo de Madrid, D. Carlos Osoro, oficiaba la misa principal a las doce del mediodía.

La imagen del Cristo, situada bajo un dosel ricamente bordado, lucía la túnica conocida como «la de los Ángeles» y la corona de espinas de oro macizo que fue regalada por los esclavos y devotos después de la Guerra Civil. Cubría su espalda una rágafa de plata con relieves en plata dorada y ángeles de marfil.

A los lados de la imagen, se situaban los ciriales que iluminan su caminar en la tarde del Viernes Santo, así como un juego de faroles dorados junto con el bacalao y el estandarte de la Archicofradía.

El exorno floral se componía de liatrix, rosas rojas y blancas, margaritas y gladiolos.

Por su parte, la Virgen de los Dolores que estaba situada en el camarín del Cristo, portaba manto rojo con brocado y saya en bordados dorados.

Jesús El Pobre, el Señor de la calle del Nuncio, también comenzaba a recibir el cariño de los suyos pasadas las doce de la noche en el altar de cultos que preparó su hermandad en iglesia de San Pedro El Viejo, sede canónica de la misma.

La imagen se situaba fuera de su hornacina, cubierta por un dosel realizado en tela de color rojo. Delante de la hornacina, un juego de candelería con cirios de cera roja iluminaba la talla, colocada sobre peana de plata y flanqueda por claveles rojos colocados en las jarras del palio de la Virgen.

Lucía túnica en tonos burdeos con bordados en oro, así como corona de espinas y cíngulo de oro. En el cuello, prendida, la medalla de la hermandad.

Como exorno floral se podían observar rosas y claveles rojos, lirios, margaritas y paniculata.

Jesús del Gran Poder se encontraba a los pies de su barroca, casi rococó, capilla de Real Colegiata de San Isidro. El Señor vestía túnica lisa y desposeído de la cruz, la cual aparecía suspendida donde recibe culto normalmente. El altar que cobijaba al Señor estaba flanqueado por cirios color tiniebla, de la candelería del palio, el faldón respiradero hacía de frente de altar sobre el cual se repartían centros de flores y las tulipas de guardabrisas del paso del Cristo y los ángeles pasionarios coronando el altar efímero, detrás del señor estaba situada la reliquia de San Manuel González.

El exorno floral del altar estaba dispuesto en las jarras del palio de la Virgen y centros dispersos por el altar, compuesto por rosas rojas, flor de cera, lirios morados, alelíes morados, statice en la reliquia y a los pies del Señor rosas y orquídeas. 

Finalizamos con la imagen de Jesús del Perdón. La hermandad del Viernes Santo celebró el besamanos de su segundo titular en su remozada capilla lateral donde recibe culto diariamente. La composición estaba compuesta por el Cristo a las plantas y María Santísima de los Desamparados en la peana del mismo.

La Virgen aparecía flanqueada por los candelabros de guardabrisas del paso de misterio, al igual que estaban a ambos lados del Cristo y varias piezas de candelería en color tiniebla. 

El exorno floral consistía en varios centros de lirios y statice o siempre-viva morado (los que estaban en los lados del Cristo) y en color blanco el que estaba a los pies de la Virgen.


Redactores: Víctor López y Sergio Úbeda.

Fotografías: Víctor López

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