La Hermandad de La Soledad de Alcalá bendice la nueva imagen del paso de misterio

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Se trata de San Juan Evangelista, obra de Méndez Lastrucci.

El pasado sábado día 21, la Hermandad de La Soledad de Alcalá de Henares volvía a vivir un momento único.

Aquella tarde, en que tenía lugar el último día del Triduo en honor del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, una nueva imagen era bendecida y pasaba a formar parte del patrimonio de la Hermandad.

Fotografía cedida por el escultor Jesús Méndez Lastrucci.

Se trata de la talla de San Juan Evangelista, nacida de la gubia del escultor sevillano Jesús Méndez Lastrucci.

Destacar que el imaginero, es autor del paso de misterio al que se incopora la efigie del apóstol y que en un futuro, quedará finalizado con la realización de las tallas de la Virgen y María Magdalena.

Fotografía extraída del perfil de Facebook de la Hermandad.

Poco después de ser bendecida, este medio se puso en contacto con el imaginero, quien tuvo la amabilidad de describirnos su obra y a quien agradecemos el trato recibido.

«La imagen de San Juan tiene una altura de 180 centímetros, tallado en madera de cedro real y policromado al óleo». 

Fotografía extraída del perfil de Facebook de la Hermandad.

«La incorporación de la imagen dentro del misterio del Sagrado Descendimiento, viene a significar la toma de tierra en la escena. El nexo de unión entre lo divino y lo humano, la clave terrenal que queda unida a través de una línea imaginaria que cubre la distancia comprendida entre la visión de San Juan, que busca de manera ascendente a su Maestro.

A diferencia de los Santos Varones (que ambos están subidos en sendas escaleras), éstos están inmersos en esa misión. José de Arimatea había reclamado a Poncio Pilato el cuerpo del Crucificado, para enterrarlo en un sepulcro de su propiedad. Ésto, unido a la celeridad con la que tendrían que actuar debido a la vigilia del sábado, los convertía en unos testigos presenciales ocupados en poder llevar a cabo el sepelio». 

«En cambio, San Juan, con una postura más frontal, (que se verá culminada su prestancia cuando en un futuro próximo se incorpore la imagen de la Virgen) absorbe y asimila las Siete Palabras que el Señor pronunció en la Cruz. En especial su tercera palabra, cuando a través del joven Discípulo, el Hijo de Dios nos hace entrega de su madre, como Madre Universal.  

La mirada de San Juan es atravesada por la experiencia existencial que está viviendo, la que le valdrá para que muchos años después, escribiera su Evangelio en Éfeso. Dicha mirada está cargada de tensión emocional, pero también de mucho amor por su Señor. La vinculación de él con Jesús queda de manifiesto en el Evangelio, cuando la cercanía del joven discípulo lo situaba en el regazo de Cristo en la Última Cena».  

Fotografía extraída del perfil de Facebook de la Hermandad.

«Como escultor, cuando realicé la maqueta general de conjunto del grupo escultórico, a priori, imaginé la secuencia llena de dramatismo. Una escena desgarradora, llena de matices realistas donde quedase plasmada la crueldad de una Crucifixión y la desconcertante actitud de todos los personajes como testigos presenciales.

Pero pronto me abordó otro pensamiento, que me condujo por otro camino, quizás más complejo, pero sabiendo la resolución final que nos conduce a la Resurrección, me hizo cambiar de senda. Entendí que, por encima de todo dolor humano, que entiendo que tuvo que ser de ese modo, pues Cristo vino como hombre, pero, para elevarlo por encima de lo mortal, debía rezumar dulzura, esperanza, confianza en su Palabra, mansedumbre de líneas expresivas más centradas en la poesía de la Resurrección que en el derramamiento de su preciada sangre. Fruto de este convencimiento podemos contemplar como poco a poco el proyecto de hace realidad.   

Es un mensaje que como escultor y creyente me hace sumergirme en un plano de considerarme partícipe de la escena. Primero como un testigo más, y en segundo lugar por el privilegio de poder tallar en la madera latente un conjunto importante, de valor catequético y muy especial para mí: fue la imagen que mi padre se llevó impregnada en sus retinas antes de partir junto al Padre.  

Mi gratitud a la querida Hermandad de la Soledad, por hacerme sentir unido a él en la distancia del tiempo y del recuerdo, al ser mi obra la que precede y abre camino a la Madre, salida de las manos de mi bisabuelo D. Antonio Castillo Lastrucci».  

Fotografía cedida por el escultor Jesús Méndez Lastrucci.

En palabras del Hermano Mayor, Enrique Molina: «San Juan es el discípulo que no ha dejado solo a Jesús en sus últimos instantes. San Juan es el discípulo sobre el que cae el título de hijo de María, que todos llevamos después de él y San Juan obedece también en ese último momento en la cruz al Señor. No abandonar, obedecer y acoger a la Madre, han de ser señas de cada uno de nosotros en nuestro deambular diario. Y dar fe, como también él la dio a través de su Evangelio, sus Cartas o el Apocalipsis».

La llegada de San Juan, supone su inclusión tanto en el título de la Hermandad como titular de la misma. Por tanto, pasa a denominarse Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de María Santísima de la Soledad Coronada, Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y San Juan Evangelista.