miércoles, 17 agosto 2022
Booking.com

Historias de imagineros: Lourdes Hernández Peña

Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,984SeguidoresSeguir
488SuscriptoresSuscribirte

Historia de una promesa

Soy hermano de la hermandad de Los Panaderos de Sevilla. Desde pequeño me dijeron que fue Luisa Roldán la escultora a la que se atribuía la hechura de mi Virgen de Regla, teoría puesta en duda en la actualidad por algunos estudiosos.

El hecho es que comencé a estudiar la vida y obra de esta extraordinaria mujer, que llegó a alcanzar el prestigioso, que no remunerado, cargo de Escultora de Cámara de Carlos II, nombramiento ratificado por Felipe V.

Una mujer escultora. Un mirlo blanco en tiempos tan convulsos. Hoy en día siguen siendo los varones los que ostentan las riendas de este noble oficio en el que las mujeres han entrado con paso firme (Irene Dorado Miret, Lourdes Hernáncez Peña, etc.)

Es precisamente Lourdes Hernández «mi Roldana». La pequeña Lourdes, trianera de pura cepa, siempre amó la Semana Santa de su ciudad, razón por la que no dudó en cursar los estudios de Bellas Artes y especializarse en Escultura y Restauración, adquiriendo los conocimientos necesarios para emular a los grandes maestros del Barroco, ya perteneciesen estos a la Escuela Sevillana, Granadina o Castellana. Tampoco dudó en instalar su taller en la orilla calé del río, primero en Tejares, posteriormente en Alfarería y actualmente en la calle Vicente Flores Navarro nº16. Hasta los nombre de las calles parecían estar hechos para ella, para la realización de su arte.

La la feliz niña, ya convertida en mujer, no es de hierro y también sufre en este valle de lágrimas en que se puede convertir la vida. Precisamente una de estas crisis personales la llevó a lanzar una promesa a Madre Angelita, una santa a la que procesaba y procesa gran admiración y… devoción.

Consistía esta en donar el coste íntegro de su siguiente obra a la labor de esta congregación, sin que supusiesen trabas para el cumplimiento de la misma tamaño y precio del encargo.

Y milagrosamente ocurrió…

Al día siguiente, estando faenando en su taller, recibió una llamada que nunca olvidaría. Se trataba de un encargo muy especial: ni más ni menos que una talla completa en madera de… Santa Ángela de la Cruz.

Un escalofrío impedía hablar a quien tan asombrada e impactada estaba en aquellos momentos al otro lado de la línea del teléfono. Finalmente accedió no sin sentirse a un mismo tiempo emocionada y conmocionada.

La imagen se realizó, y justo cuando iba a ser trasladada a la capilla de la Santa en el convento, la furgoneta de Lourdes decidió no ponerse en marcha. Las cosas no ocurren al azar.

Confundida, deseando ver completada la entrega, decidió la imaginera hacer uso de los servicios de uno de esos taxis que tanta capacidad tienen, pues era necesario hacer la carrera portando una imagen de bulto de respetable tamaño envuelta en sábanas.

El taxista, jocoso o maleje, manifestó que no era precisamente ese el cometido de un taxi. No se paró a preguntar qué tipo de mercancía iba a transportar cuando terminó cediendo a regañadientes al saber que el destino era el convento de las hermanas de la cruz en la calle homónima. Fuese lo que fuese lo que aquellas sábanas escondían, mejor era saber cuanto menos, mejor.

La imagen fue tumbada de tal modo que el rostro velado de la santa se encontraba a la vera del conductor. Comenzó un brusco servicio hasta que un semáforo obligó a realizar un frenazo que permitió que la sábana se deslizara de tal forma que el rostro de Ángela Guerrero quedara al descubierto.

Despuñes del susto por la brusca maniobra, la imagen y el conductor cruzaron sus miradas y este, asustado, se santigüó. Noqueado permaneció en silencio el resto del viaje hasta alcanzar su destino.

Cuando Louerdes quiso pagar, el taxista, todo bondad, no quiso cobrar la carrera naciendo de su corazón la siguiente frase: «A la santa la llevo yo adónde haga falta, ¿cómo voy yo a cobrarle a ella?

Increíble. El poder de una imagen, el poder de una devoción, el poder de la conversión…

Lourdes Hernández Peña, «mi Roldana»,dio vida con sus manos a la madera y esta le devolvió el favor sacándola del bache por el que atravesaba su vida. Es la Ley del Talión (Éxodo 21) en su versión divina.

Francisco Javier Torres Gómez

¿Te ha gustado este artículo? ¡Compartelo!

Más noticias de Diario de Pasión

spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
Booking.com
3,183FansMe gusta
5,578SeguidoresSeguir
2,984SeguidoresSeguir
488SuscriptoresSuscribirte