lunes, 8 agosto 2022
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El Rosario en Cieza

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Antonio Jesús Hernández.

En Cieza, hablar del mes de octubre es hablar del Rosario. Cada amanecer de domingo de este mes, Nuestra Señora de Gracia y Esperanza sale a la calle para rezar el Santo Rosario. Abandona la imagen durante un mes su capilla en el Monasterio de la Inmaculada Concepción (Religiosas Clarisas) para peregrinar a las distintas parroquias ciezanas, invitando a los feligreses de cada barrio a rezar el Rosario de la Aurora.

Desde su fundación, la Real Cofradía de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza (que bien merecido tienen el sobrenombre de ‘Hijos de María’), recupera y mantiene viva la antiquísima tradición del rezo del rosario en las madrugadas del mes de octubre, siendo este evento un punto preeminente en el calendario de la Cofradía, casi tan señalado como su salida procesional en la tarde de Jueves Santo. Desde sus inicios, se han planteado estos desfiles de una forma muy sencilla, íntima y austera. Una simple cruz alzada abre el cortejo, cuyo centro es la imagen de la Virgen de Gracia, portada en un sencillo trono de pequeñas dimensiones, en torno al cual se arraciman los numerosos devotos que acompañan cada mañana al Rosario. El único acompañamiento musical es el de los participantes cantando cada uno de los “Ave Maria” que componen los misterios. La imagen también aparece ataviada de forma sencilla, saya roja y manto blanco, ambos brocados en oro, un Rosario en su derecha y un ramo de flores en la izquierda. Todo ello está pensado para que el devoto y el cofrade se reencuentre con la espiritualidad subyacente en los actos de Semana Santa, la cual a veces se camufla entre las tradiciones y la pompa.

Comenzaron los Rosarios de la Aurora 2018 el domingo 7 a las 7 de la mañana, hora en la que la imagen salía del Convento de las Clarisas, comenzando su peregrinaje hasta la parroquia de San José Obrero. Desde allí, y como es tradición, salía la mañana del día 12, Festividad del Pilar, para regresar a su sede, la cual volvería a abandonar el domingo 14, camino de la joven parroquia de Santa Clara. El domingo 21 salía desde allí hasta la Iglesia de San Joaquín y San Pascual, de la cual partiría la madrugada del domingo 28, último del mes, para cerrar los Rosarios, como es tradición, en la Basílica de Ntra. Sra. De la Asunción, siendo este el conocido como “Rosario de las Velas”, pues es el único en que los participantes portan candelas para acompañar a María. Todos ellos se desarrollan de la misma manera. A las 7 se pone la imagen en la calle y se comienza el rezo del Rosario, caminando la Virgen mientras se cantan los “Ave Maria” y deteniéndose para hacer las meditaciones sobre cada uno de los misterios. A la llegada a cada parroquia, el párroco recibe al Rosario con la celebración de la Eucaristía, dando por finalizado así el acto. Es de agradecer que la cofradía, además de los esfuerzos que hace para mantener esta bella tradición, sepa premiar a quienes les acompañan durante todo el mes de octubre con el tradicional “Chocolate con Churros” que ofrecen en su casa de hermandad al término del último de los Rosarios, cerrando con este pequeño momento de convivencia los Rosarios de la Aurora.

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