miércoles, 17 agosto 2022
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Cuaresma: Pasión, Muerte y Resurrección… y algunos milagros…

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Impresionante representación de la Pasión de Jesucristo en Alcalá del Río

Fotografía: Andrés M. Alfonso Quiles

Seguro que John Debney jamás hubiese imaginado que la música que una vez imaginó, y que más tarde se convirtiría en la banda sonora de la Pasión por excelencia, removería los corazones de todos aquellos que fuimos testigos de excepción de la mejor de las recreaciones artísticas de los momentos más álgidos de la vida del Mesías.

Música, una magnífica puesta en escena y una mejor organización por parte de un grupo de «cruceros» de Alcalá del Río, junto a la elección de un elenco artístico de actores aficionados que pasarían las pruebas interpretativas más exigentes, fueron los ingredientes principales de un milagro que tiene lugar cada siete años.

Siete años (no obvien la simbología del número) constituyen el intervalo de la una larga espera , resultando paradójico (y no esta la única excepción) que en Andalucía se anhele ver sufrir y morir a Jesús a sabiendas, siempre, de que en tan solo unos días resucitará y nos colmará de luz.

Fotografía: Andrés M Alfonso Quiles

Cuando creía haberlo visto todo (error de la suposición desde su planteamiento inicial), me fascina verme sorprendido por tan grata narración de los pasajes evangélicos más conocidos a los que se añaden escenas apócrifas que embellecen el conjunto de una obra maestra que sobrecoje por su realismo y catequiza como solo lo pueden hacer la imagen y la palabra.

Los niños enmudecen al contemplar cómo se escenifican las estampas de «sus pasos de Semana Santa» y empatizan con los distintos personajes que dotan de realidad el sufrimiento de Jesús. Cuando este es torturado y brota la sangre, aparecen las primeras lágrimas. Esta no solo se reservan a los más pequeños.

Fotografía: Andrés M Alfonso Quiles

Silencio: Jesús lava los piés a sus discípulos antes se sentarse a la mesa y comenzar la frugal cena en la que se comparte el pan acimo y el vino aguado, que adquieren el dimensionamiento supremo de la primera misa. A los más pequeños les suenan esas palabras. Aquellos que han hecho su primera comunión entienden el porqué de aquello que acontece a sus ojos. Judas ya ha pactado la traición en el apócrifo pasaje en que es pagado por ello.

Todo estaba escrito, y el guión cumplirá con su cometido, al igual que los actores, convertidos en testigos de excepción de los hechos más trascendentes de la historia del cristianismo. No obstante, no estamos preparados para ser testigos de tanto sufrimiento. Es injusto; Jesús es inocente y la nivea túnica que porta así lo atestigua.

Fotografía: Andrés M Alfonso Quiles

Incluso las negaciones de San Pedro recuerdan a los aires que corren por la calle Feria, o las palabras que Jesús pronuncia antes, durante y tras su prendimiento nos transportan a las calles de una Sevilla cercana con la que Alcalá está unida para siempre por el río Guadalquivir. No es el arroyo Cedrán, pero también este quedará en las retinas de quienes contemplan cada hito rellenando con la imaginación aquello que no se cuenta y parece haber estado implícito desde el principio en la historia que se cuenta.

Todos saben que Jesús será juzgado y presentado al pueblo tras esa injusta flagelación, y aún así un escalofrío recorrerá el espinazo de quienes alcen la mirada y contemplen cómo Pilatos se lava las manos ante un Cristo sangrante con el rostro desfigurado.

Fotografía: Andrés M Alfonso Quiles

Finalmente, la más ingeniosa de las resoluciones de la crucifixión jamás vista en teatro, el llanto general y el sentimiento de angustia contemplando el Desdendimiento, Piedad y Traslado al sepulcro.

Aún queda la Resurrección, pero el público está impactado y a la vez entregado, deseando escuchar las palabras de esperanza de Jesús para comenzar a aplaudir. Ha sido un honor haber podido ser testigo de esta magnífica interpretación en la que se demuestra que el esfuerzo colectivo vale la pena, que la juventuda de una hermandad es fundamental para la supervivencia de esta y que unos buenos actores pueden hacer que el mensaje que ellos han interiorizado llegue a los corazones de aquellos que lo reciben.

Fotografía: Andrés M Alfonso Quiles

Habrá que esperar otros siete años, pero seguro que valdrá la pena desplazarse a Alcalá del Río y gozar de la acogida de esta hermandad de la Vera Cruz a la que todos deberíamos estar agradecidos.

Francisco Javier Torres Gómez

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