lunes, 15 agosto 2022
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La sobriedad de los Afligidos abrió la Semana Santa en Ávila

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Y llegó el esperado Viernes de Dolores. Cerca de mil cien días de espera por parte de los cofrades de toda España, y en especial de los abulenses, para volver a las calles. Para volver a la Fe y a la catequesis en la ciudad de la muralla. Y, como desde el año 2000 viene siendo habitual, la apertura de la Semana Santa de Ávila corre a cargo de la Cofradía del Santísimo Cristo de los Afligidos y Nuestra Señora de la Paz. Una entidad austera, sencilla, que conmemora y reza el Vía Matris ante la Madre Afligida y el Señor.

A las 20:45 partía la Cruz de Guía de la iglesia de La Santa, tras la Eucaristía Principal del Triduo en honor al Santísimo Cristo, y una vez realizada en su interior la primera de las lecturas.

Interpretaba la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo a la Columna «El Amarrado» un ronco y sobrio toque de tambor al tiempo que comenzaban a procesionar los nazarenos, desfilando en penitente fila de a uno, tras la gran campana que portaban dos hermanos, llamando a silencio, ataviados de túnica marrón carmelitana, y capa, capucha y cíngulo beiges, con guantes blancos, portando cruces de madera. La representación de las entidades penitenciales y la Junta de Semana Santa dividía el cortejo de penitentes. Las esquilas invitaban a la contemplación.

Santísimo Cristo de los Afligidos y Nuestra Señora de la Paz a Su salida de la iglesia de La Santa.

Cinco cofrades de la Hermandad de Nazarenos de Jesús Redentor ante Caifás y Nuestra Señora de la Estrella, hermanada con la de Afligidos, procesionaban con su vistoso y poco visto en Castilla «bacalao» corporativo, precediendo al último tramo del cortejo.

Los últimos nazarenos portaban capirote y capucho marrón carmelitanos, al igual que su hábito. La presidencia de Paso la componían un miembro de la Cofradía de Nuestra Señora del Consuelo, el presidente de la Hermandad de la Estrella, un representante del Cuerpo de Intendencia y el Presidente de la Cofradía de los Afligidos.

El paso, sencillo, con molduras en madera, de corte castellano, con faldillas en color carmelitano, salía al brazo, portado por sus braceros. Sobre él se disponía un gran monte de claveles rojos y las tallas del Santísimo Cristo de los Afligidos, característicamente tumbado y ladeado, frente a Nuestra Señora de la Paz, a modo de «Stabat Mater» en el momento de la Elevación de la Cruz o Exaltación del Madero en el Calvario.

Sonaba la marcha real, tras la que se interpretó el «Ave María» de Caccini. El silencio abrumador de la plaza de La Santa daba paso a las lecturas, desde la segunda hasta la séptima y última. Tras ello, el paso encaraba la calle Madre Soledad y llegaba al filo de las nueve y cuarto de la noche a la Plaza del Corral de las Campanas.

Primeros pasos del Santísimo Cristo de los Afligidos y Nuestra Señora de la Paz en la tarde noche del Viernes de Dolores, en la Plaza de La Santa.

La calle Caballeros aguardaba el paso del cortejo a ritmo de «Eucaristía», intercalado con el timbre de las esquilas orantes, mientras la cabeza de la procesión comenzaba a llenar la Plaza del Mercado Chico. Al tiempo que la Cruz de Guía retornaba del foro abulense para encaminarse hacia Martín Carramolino, el paso ya llegaba a la Plaza.

En torno a las diez y media de la noche, llegaba el cortejo a la iglesia parroquial de San Juan Bautista, donde fue recibido por la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza, con su Estandarte. Al detenerse el paso frente a la puerta, la coral «Amicus Meus» entonaba el conocido «Stabat Mater» de Marco Frisina, en recuerdo de ese Misterio que recrea esta Procesión.

Nuestra Señora de la Paz al encarar la calle Los Cepedas, camino de la Plaza del Mercado Chico.

El desfile encaraba Sancho Dávila, y el paso se levantaba en honor a un cofrade de la Hermandad de la Esperanza. Un sencillo aplauso rompía el silencio que reinaba en la plaza, que hacía especial esa levantada, pero que inmediatamente daba paso de nuevo al recogimiento.

De esta forma culminaba, de nuevo con un cántico en el interior de La Santa, la primera procesión de la Semana Santa abulense de 2022. El dolor de una Madre afligida ante el Señor, previo anuncio de lo que tendrá lugar durante la Semana, y de la aflicción que supondrá lo que María sabe será la última despedida. Pero no definitiva.

El Santísimo Cristo de los Afligidos y Nuestra Señora de la Paz entrando en la Plaza de San Juan para realizar el saludo a la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza.

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