martes, 28 junio 2022
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El Vía Crucis de Penitencia recorrió el perímetro amurallado en el amanecer del Viernes Santo abulense

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Como lleva realizando desde 1938, el Real e Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz organizó de nuevo el tradicional y devoto Vía Crucis de Penitencia, presidido por el Santísimo Cristo de los Ajusticiados. El Crucificado, el más fervoroso de la ciudad, el de la espalda escarnecida y la mirada perdida, no participaba de este emotivo acto desde 2017, puesto que las dos ediciones sucesivas se Lo impidió la lluvia, y las dos más recientes fue la pandemia quien Le privó de presidirlo. Ahora únicamente acto de oración devota, antiguamente este Vía Crucis liberaba un preso de la Cárcel del Arco del Carmen de la Muralla, que protagonizaba, delante del Cristo, el recorrido penitencial.

A las cinco y media de la madrugada, más de dos mil personas aguardaban en el Arco del Peso de la Harina la salida del Santísimo Cristo y de los hermanos del Patronato para incorporarse al rezo del Vía Crucis, el acto más multitudinario y característico de la Semana Santa de Ávila.

La Plaza de la Catedral, donde estaba anclada la primera de las Cruces, acogía su Estación. Jesús era condenado a muerte en Ávila. «Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos, que por Tu Santa Cruz redimiste al mundo».

Salida de los nazarenos del Patronato y los feligreses, acompañando al Santísimo Cristo de los Ajusticiados, del Arco del Peso de la Harina. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.

Los devotos caminaban tras el Paso barroco dorado del Cristo, escuchando las reflexiones y textos evangélicos que se iban sucediendo entre Estaciones. Cope Ávila retransmitió este fervoroso ejercicio penitencial, haciendo partícipes de él a todos sus oyentes.

Llegaba la segunda Estación. La románica Basílica de San Vicente era testigo de la entrega de la Cruz a Cristo. La primera caída, en la tercera de las Estaciones, se relataba ya al bajar la Ronda Vieja de la Muralla.

Inicio de la bajada del Santísimo Cristo de los Ajusticiados por la Ronda Vieja de la Muralla, desde la Plaza de San Vicente. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.

A paso firme y decidido, el pueblo de Ávila venció un año más al frío, aunque esta edición el tiempo acompañó, para recorrer junto a su Señor la Vía Dolorosa.

Cristo encontraba a Su Madre en la cuarta Estación. Y lo hacía a los pies del Castillo Interior abulense. El Vía Crucis de esta edición fue el de San Pablo VI, con textos de Santa Teresa, del Libro de la Vida y las Moradas, en conmemoración del IV Centenario de su Canonización y su Año Jubilar.

Se iban sucediendo las Estaciones, y se llegaba al puente del río Adaja. La segunda de las caídas, en la séptima Estación, tenía lugar en la subida por la Cuesta del antiguo Hospital.

Bajada del Vía Crucis de Penitencia por la Ronda Vieja de la Muralla. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.
Santísimo Cristo de los Ajusticiados en el Vía Crucis de Penitencia. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.

Se encaminaban los penitentes por el Paseo del Rastro al filo de las seis y media de una madrugada que buscaba ya la luz del sol de Viernes Santo.

Llegaba la Crucifixión, y al tomar la curva para acceder a la Plaza de Santa Teresa, se hacía un silencio todavía más sobrecogedor. Los nazarenos del Patronato y los dos millares de fieles rezaban la duodécima Estación. La muerte del Salvador junto al Torreón del Homenaje.

Vía Crucis de Penitencia a la altura del puente del río Adaja. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.

Todo estaba cumplido. El Santísimo Cristo de los Ajusticiados encaraba la Calle San Segundo con las primeras luces del día. La última Estación daba paso a la entrada del Crucificado en el primer templo. La Bendición del Sr. Obispo de la Diócesis culminaba el rezo, pasados diez minutos de las siete de la mañana de un Viernes Santo de luto riguroso que acababa de iniciarse en la Jerusalén Castellana.

Santísimo Cristo de los Ajusticiados a Su llegada a la Catedral, con Su espalda escarnecida en Su imponente Paso barroco. Imagen de Alonso Jiménez.

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