«Del Redentor Madre Pura, del Cielo Puerta Sagrada»

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Hasta el próximo sábado, Festividad del Duce Nombre de María, la Iglesia de San Antonio acoge los cultos e honor a Ntra. Sra. de la Portería.

Ávila tiene el enorme privilegio de estar bendecida por la Gracia del Cielo. Grandes Santos y Místicos abulenses que han pasado a la Historia por su ejemplo de humildad, por entrega y su ayuda a los demás. Una Ciudad y una Provincia que han sido bendecidas por la presencia constante de María, que se ha revelado a las gentes humildes para transmitir el mensaje del Señor y para protegernos bajo su maternal manto.

Una de estas experiencias únicas, se vivieron en el Convento Franciscano de San Antonio de Ávila. Allí la Virgen María se aparecería a un Lego Franciscano. Una nombre propio que transmitiría su profunda Fe a la Santísima Virgen a todo el Mundo: el venerable Fray Luis de San José.

Nacido en 1690 en Galleguillos (provincia de León),en sus primeros años se dedicó a la labor pastoril. Su vocación le llevó a ingresar en el Convento salmantino del Calvario en Salamanca. En 1715 Fray Luis será destinado al Convento de San Antonio de Ávila. Un lugar que transformaría para siempre su vida.

Imágenes del exterior de la Iglesia de San Antonio y detalle de la tumba del Venerable Fray Luis de San José en el interior de la Capilla, a los pies de la Virgen de la Portería.

Una de las labores que realizaba Fray Luis en el Convento era la de cuidar del huerto. Allí será donde recibiría la vivencia más trascendental que marcaría no solo su trayectoria vital, sino también la historia de Ávila. El día 3 de Mayo de 1719, mientras Fray Luis se encontraba cuidando del huerto, se desató una terrible tormenta.

Fue tal la cantidad de agua caída, que se inundó el recinto. El Venerable Franciscano con el objetivo de salvar sus verduras, intentó abrir las troneras. Pero era tan voraz la fuerza del agua caída que le resultó imposible. Arrastrado por el furia del agua, Fray Luis consiguió subirse al único muro del huerto que quedaba en pie. Ante el temor de que esta última estructura pudiera derrumbarse se encomendó a la Santísima Virgen. Es entonces cuando la Virgen María se le aparecería para reconfortarle y para garantizarle que no le pasaría nada, como así fue. De repente cesó la tormenta.

Como agradecimiento a la ayuda que había recibido, Fray Luis encargó al pintor abulense Salvador Galván un cuadro. Una pintura que bajo la dirección del propio Fray Luis, plasmara la imagen de la Virgen que le había salvado la vida.

Pero Salvador Galván puso a Fray Luis una condición, si quería que le pintara el Cuadro la Virgen tendría que sanarle. Ante esta condición, el Franciscano le respondió

«Comienza a pintar , porque la Virgen te va a sanar´´.

Al día siguiente el pintor se había curado. Al año siguiente, el Cuadro ya estaba finalizado. Es en este momento cuando Fray Luis decide instalar el cuadro en la Portería del Convento, (de donde recibirá la Virgen su advocación). Fue tal la gran devoción que los abulenses tenían a la imagen que en 1724 decidieron trasladar la imagen al Altar Mayor del Templo. Tres años más tarde, Fray Luis de San José escribe la Novena a la Santísima Virgen, cuyo bello texto se sigue empleando en la actualidad. En 1728 los Marqueses de Alcañices en agradecimiento a los favores recibidos por la Santísima Virgen, deciden construir una Capilla propia para venerar la Sagrada Imagen. Un Santuario dedicado a la Virgen de la Portería, enclavado dentro de la Iglesia de San Antonio.

Detalle de la Fachada del Templo (izquierda) y de la actual portería del Convento, donde se encuentra un retablo cerámico en homenaje a la presencia de la Virgen de la Portería, en la antigua portería del Convento (imagen derecha)

Con el objetivo de promover la Devoción a la Divina Portera, se estableció en Ávila y en Madrid la Real Congregación de Ntra. Sra. de la Portería. Sería en la Capital de España donde el 31 de Marzo de 1737, Fray Luis de San José partió a la Casa del Padre. Poco tiempo después, siguiendo su última voluntad, el cuerpo de Fray Luis de San José fue trasladado a Ávila siendo enterrado a los pies de su amada Virgen.

La obra de esta bella capilla fue encargada al famoso Arquitecto D. Pedro de Ribera, siendo finalizada en el año 1730. Es en este año cuando la Imagen se traslada a su emplazamiento actual. La bella Capilla de la Portería es sin lugar la gran Joya Barroca Abulense.

Este impresionante emplazamiento acoge a los cientos de fieles que acuden al Templo a diario a venerar a la bendita imagen. Es muy destacable señalar que la advocación a la Virgen de la Portería no se limita a la ciudad de Ávila. La devoción hacia la Divina Portera ha traspasado fronteras, rindiéndosele culto en diferentes lugares no solo de nuestro País , sino también en diferentes lugares de nuestro Mundo (Europa, África, América, Filipinas etc.). El profundo Cariño y la gran devoción que a lo largo de los siglos los Abulenses han profesado a la Santísima Virgen, hizo que la Divina Portera protegiera a la Ciudad de la Muralla de los diferentes avatares históricos que ha sufrido desde entonces.

Detalle de los tres retablos y vista general de la Capilla de Ntra. Sra. de la Portería.

Un ejemplo que ilustra a la perfección este aspecto, se vivió durante la Desamortización de Mendizábal. Con el Convento de San Antonio en proceso de subasta, y los Padres Franciscanos expulsados del Convento, el Culto a la Virgen de la Portería se veía amenazado. El Santuario de la Virgen, se había salvado de la subasta gracias a la intervención del Marqués de Alcañices, Patrono de la Capilla. De este modo, al ser la Capilla de la Portería un patronazgo privado, no podía ser subastada.

Durante este duro momento histórico todos los Templos abulenses estaban clausurados. Todos salvo dos. El Alcalde de la Ciudad ante esta situación apeló al Gobierno de la Reina Isabel II, para que ante la gran devoción que los abulenses las profesaban, permitieran que se abrieran dos de los Templos mas importantes para los Abulenses.

Uno era el Corazón Místico de la Ciudad, la Iglesia- Casa Natal de Santa Teresa de Jesús. La otra petición elevada por el primer edil, era que el Templo que se abriera fuera la Capilla de la Virgen de la Portería. Con ambas peticiones aprobadas por la Monarca, se viviría desde ese momento una peculiar situación. Para acceder al Santuario de la Virgen, los Fieles tendrían que entrar por la puerta de un Templo que en ese momento se encontraba desamortizado. Pero los Padres Franciscanos no dejaron nunca desprotegida a su Amada Portera. A un Franciscano, en calidad de Capellán de la Virgen se le permitía habitar algunas de la estancias del Convento.

En el Año 1895 el Convento y la Iglesia de San Antonio son devueltos a los Padres Franciscanos. Será a comienzos del Siglo XX, cuando la Devoción a la Virgen de la Portería tendría un nuevo resurgir. Y al igual que en sus orígenes, todo se debió a la gran Fe y el duro trabajo realizado por uno de los Frailes del Convento. Una persona cuyo nombre está para siempre escrito en la historia y en los Corazones de los Abulenses: el Padre Victoriano Rodríguez Germain.

Entre la prolífica labor realizada por el Padre Victoriano (fundador entre otras muchas Entidades de la Archicofradía de Medinaceli, la Juventud Antoniana y la Cofradía de los Ferroviarios) encontramos la fundación en 1946 de la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Portería. Será bajo su Estancia en el Convento cuando se acometa la ampliación de la Iglesia de San Antonio y de la restauración de la Capilla de la Portería.

Pero este bello lugar a finales del siglo XX se vio seriamente amenazada. La noche del 25 al 26 de Julio de 1990, se desencadenó en la cúpula un incendio producido por un Rayo. Fue tal la importancia del incendio que la Cúpula, cedió y se hundió en el interior de la Capilla. Una trágica noche que la ciudad de Ávila jamás olvidara, y que se vivió en la Ciudad sintiendo que parte de su ser podría perderse para siempre.

Imágenes de la cúpula de Capilla en la actualidad, tras su restauración después del incendio de 1990.

Pero por suerte, a pesar de la magnitud del incendio y de la caída de la bella cúpula, no se produjeron graves daños. Y lo más importante, el tesoro más grande que alojaba la Capilla, no sufrió daño alguno: la Virgen de la Portería estaba intacta. Apenas un año después la Cúpula estaba bellamente reconstruida.

El acontecimiento del Incendio se encuentra narrado en la pintura central de la cúpula de la Iglesia, escoltada por las imágenes de San Pedro Bautista, San Pedro de Alcántara, San Francisco y Santa Clara de Asís.

Dos perspectivas de la cúpula de la Iglesia de San Antonio, donde se narra el incendio de la Capilla de la Portería. A sus laterales se localizan las imágenes de cuatro santos franciscanos: San Pedro de Alcántara, San Pedro Bautista y San Francisco y Santa Clara de Asís.

En torno al 12 de Septiembre, Festividad del Dulce Nombre de María, los Padres Franciscanos celebran el Solemne Triduo en honor a Ntra. Sra. de la Portería. Un Triduo que debido a las circunstancias que nos asola en el presente año, debido a la reducida capacidad de la Capilla por la Pandemia, ha trasladado su lugar de celebración hasta el Altar Mayor del Templo.

Será allí donde hasta este Sábado, siguiendo todas las Medidas Sanitarias y de Capacidad, se desarrolle durante las Eucaristías de 12h y 20h el Solemne Triduo en honor a la Santísima Virgen.