Ávila honra a los Santos Hermanos Vicente, Sabina y Cristeta

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Con una Solemne Eucaristía presidida por el Sr. Obispo de Ávila, la Ciudad Amurallada rindió tributo a los ancestrales Patrones Principales de la Ciudad.

Pocos años después de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, la Fe Cristiana llegó a la ciudad de Ávila gracias a San Segundo, Discípulo del Apóstol Santiago y Patrón y Primer Obispo de Ávila. Desde entonces Ávila ha ido creciendo en la Fe y en el testimonio del Señor. Uno de los testimonios más importantes de este periodo y que cambiaría para siempre la historia de la Ciudad es el de tres humildes hermanos. Tres valientes personas que defendieron la Fe frente a todo aunque ello les costará la misma vida. Ellos son los Santos Hermanos Vicente, Sabina Y Cristeta.

Nacidos en Talavera de la Reina, los Santos Hermanos se quedaron de manera muy temprana huérfanos, por lo que Vicente, el hermano mayor, se encargaría de cuidar a sus hermanas pequeñas.

En el año 303 su historia cambiaría para siempre, cuando el emperador Diocleciano firmo el Edicto por el que se perseguían a los Cristianos, obligándoles a jurar lealtad a los dioses romanos. En ese momento uno de los vecinos denuncia a Vicente por profesar la Fe Cristiano. Detenido y llevado ante el gobernador de Talavera, Vicente afirma decidido que es Cristiano.

Es entonces cuando el gobernador le manda al templo a jurar lealtad a los Dioses Romanos. Nada mas entrar en el templo los pies de San Vicente se hundieron en la piedra del suelo (piedra que se sigue conservando en Talavera). Los Guardias del Templo asustados por lo ocurrido, mintieron al Gobernador diciéndole que Vicente necesitaba tres días para reflexionar, encerrando al Santo mientras tanto en la cárcel.

Allí Vicente recibirá la visita de sus Hermanas, con las que tras suplicarle que se fuera con ellas, Vicente con la ayuda de algunos centinelas logró escaparse. Los tres Santos Hermanos llegarían a la ciudad de Ávila donde tras reafirmarse de nuevo en su Fe, fueron torturados y martirizados cruelmente el 27 de Octubre de 306.

Sus cuerpos fueron abandonados a su suerte. En ese momento un Judío se dispone a profanar los Santos Cuerpos, cuando de repente aparece una serpiente que se enrosca en su cuerpo. El Judío arrepentido pide a Dios que le perdone la vida y que a cambio él daría una digna sepultura a los Tres Hermanos.

Es entonces cuando la serpiente se retira y el Judío convertido ya al Cristianismo, comienza la construcción de una pequeña ermita que sería el origen de la magnifica Basílica que se levanta en la actualidad. La marca de esta serpiente se conserva en uno de los muros de la Cripta de la Basílica, mientras que la tumba del Judío converso se encuentra en la nave derecha del crucero de la Basílica

La gran devoción por los Santos Hermanos fue creciendo de manera imparable, extendiéndose su testimonio de entrega por la Fe hacia todos los puntos de la Cristiandad. Tal es la importancia de sus reliquias que la Basílica de San Vicente se convertiría junto a la Colegiata de San Isidoro de León y la Iglesia de Santa Gadea de Burgos, una de las tres Iglesias Juraderas de Castilla, conservándose en el Majestuoso cenotafio que acogía los Santos Cuerpos, la rosa juradera donde tenían que meter la mano para que los acusados realizaran su juramento. Según contaba la leyenda si mentían, la mano quedaría atrapada.

En el año 1063, con el objetivo de preservar las Reliquias de la Invasión Musulmana, los Santos Cuerpos son trasladados al Monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos), trasladándose en 1835 a la Iglesia de San Cosme y San Damián en Covarrubias y posteriormente a la Capilla de los Mártires de la Seo Burgalesa. En el año 2000 , tras las magnificas gestiones realizadas por el entonces Obispo de Ávila D. Adolfo González Montes con las autoridades de la Diócesis de Burgos, los Santos Cuerpos regresarían a Ávila.

Imágenes del magnífico Cenotafio Románico donde se narra la vida de los Santos Hermanos y donde se encontraban sus Santos Cuerpos (izquierda) y la Urna donde se veneran en la actualidad tras su regreso a la Basílica en 2002 (imagen derecha)

No lo harían en su totalidad ya que parte de ellos se quedaron en la Capital Burgalesa. El 6 de Abril de 2002, tras permanecer durante dos años en la Capilla del Obispo de Ávila, las Reliquias se trasladan al bello Templo que los Abulenses levantaron en su honor siglos atrás.

Las Santas Reliquias ya no descansarían en el soberbio y majestuoso cenotafio Románico, sino que se encuentran desde entonces en una Urna de madera en el Altar Mayor del Templo.

El día 27 de Octubre como desde hace siglos se viene haciendo, Ávila acude a honrar a los conocidos como ancestrales Patrones Principales de la Ciudad Amurallada. A las 19:30h, tuvo lugar la Solemne Eucaristía en honor a los Santos Hermanos presidida por el Excmo. y Rvdo. Mons. D. José María Gil Tamayo, Obispo de Ávila.

Junto al Altar Mayor donde se encuentra la urna con los Cuerpos de los Santos, se disponía un relicario que acogía pequeños huesos de los Santos Mártires, con el objetivo de que pudieron ser venerados por todos los Fieles. A diferencia de años anteriores, y debido a la situación pandémica que nos asola, el tradicional beso al relicario se ha sustituido por un gesto de inclinación ante el mismo, siguiendo todas las medidas de seguridad.

Imágenes de la Solemne Eucaristía en honor a los Santos Hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, presidida por el Sr. Obispo de Ávila, así como del Relicario donde se encuentran parte de las Reliquias para la veneración de los Fieles.