lunes, 24 enero 2022
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La inquietud del Pecas, último artesano de mazas en Zaragoza

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La Cofradía de la Coronación de Espinas ha contado con la colaboración de Miguel Ángel Arruego,” El Pecas”, para la realización de un taller dividido en dos sesiones, donde diferentes cofrades han aprendido cómo hacer una maza con sus propias manos.

La iniciativa que ha tenido dicha cofradía ha puesto en valor, no solo el tambor y el bombo, sino también la atmósfera que engloba dicha tradición.

Miguel comenzó el taller explicando que un buen día, hace más de 40 años, decidió desgranar una maza y ver qué llevaba en su interior. Según nos comentó, no estaba del todo contento con el sonido que producía la que entonces era su maza, y por su cabeza surgió la pregunta ¿Por qué no se podía fabricar una él mismo? Esa inquietud le llevó a probar una y otra vez, de manera paciente, cual era la mejor forma y cuales los pasos necesarios. Entre risas nos comentaba: ¡La décima maza fue la buena!

 La suerte de Miguel fue el empezar cuando todavía existían mazas artesanas, donde su relleno eran retales de ropa vieja, que más tarde evolucionó a la guata, material más liviano que aligeró el peso. Aunque, a día de hoy, incluso le cuesta encontrar a los proveedores adecuados.

Miguel, en todo momento, supervisó su realización y dio numerosos consejos inspirados en experiencias personales, sobre la técnica y forma, siendo la misma opinión de cada uno la importante, es decir, cada persona tiene una manera de tocar distinta y una preferencia de forma de maza distinta.

Con calma y siempre atento a quienes seguían sus pasos en este taller, fue explicando los pasos necesarios para confeccionar una maza. Partiendo de un soporte tan humilde como lo es un palo mínimamente torneado, fue aplicando tiras de periódico (que servirían de base para obtener la forma deseada), guata, espuma, vendas y cinta aislante… envolviendo una incipiente maza que poco a poco iba tomando forma. Apretando y tensando con cada nueva capa, hasta conseguir la dureza y forma adecuadas. Finalmente, tras adaptar el patronaje que cada maza requiere para poder ser recubierta con cuero, enseñó la manera correcta de coser estas piezas, y darle de este modo la cobertura necesaria que permite su utilización.

Mientras los cofrades realizaban el taller, se escucharon comentarios donde expresaban el trabajo laborioso que supone su fabricación y lo sencillo que es ir a una tienda a comprar una. La complejidad del proceso no reside como tal en un paso aislado, sino en tener la experiencia y maestría necesarias para llevar a cabo dicha elaboración. Entendiendo cuando es necesario tensar de más o no; o cuando es suficiente la cobertura de una capa en concreto o por el contrario necesita “un par de vueltas más”. Como en casi todos los procesos artesanales, la experiencia y la atención al detalle son la base indispensable para obtener un resultado óptimo.

En la actualidad, Miguel es el último representante de un oficio condenado al olvido en Zaragoza, pero para él es su hobby, no su auténtica profesión, él solo recoge encargos de aquellos conocidos y amigos que se lo piden y con mimo las realiza año tras año.

En un mundo cada vez más industrializado, en el que se le da prioridad a el abaratamiento de tiempos y costes de producción, supone en muchos casos que se deje de lado el valor de la artesanía. Ya son pocos los que en Aragón realizan con sus propias manos tambores, bombos y timbales. Tal vez, nos hemos preocupado solo en la conservación de la tradición de la Semana Santa en los siete días que tiene lugar, y no en lo que le rodea y hace posible el esplendor de la semana más esperada del año.

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