lunes, 8 agosto 2022
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Sevilla se echó a la calle para arropar a su Victoria

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Sevilla sabía lo que iba a suceder en la tarde del 13 de octubre de 2018. Sevilla tenía claro que lo que iban a vivir todas las personas ya fueran de la ciudad o de otra villa iba a ser algo grande. Al fin y al cabo lo sabíamos todos los individuos que nos encontrábamos allí, al pie de la noticia y a los pies de la giralda. 

Faltaban 15 minutos para que se abriera la Puerta de Palos, esa puerta por la que cruzan 78.000 nazarenos cada Semana Santa para emprender el camino de vuelta junto a cada hermandad, pero que esta vez en vez de corazones debajo de antifaces, había corazones orgullosos en cada sonrisa dibujada que salía por la puerta que da a la Plaza Virgen de los Reyes. Un regreso único por las calles céntricas de la ciudad mas hermosa del mundo con miles de personas arropando a la Virgen de la Victoria, todos y todas por y para ella.

Se entregó a Sevilla una vez fue coronada

Y es que cinco minutos antes de las 16:30, ya sonaban cornetas cigarreras que abrían paso al cortejo de hermanos que acompañaron a la dolorosa en el regreso hasta la Capilla de la Fábrica de Tabacos. La Banda de Cornetas y Tambores de las Cigarreras, interpretó tres marchas para empezar a abrir la tarde y la música en Sevilla. «Virgen de la Victoria», «Dulce Victoria» y «Madre Cigarrera» fueron las composiciones que la banda tocó una vez salió la Cruz de Guía de la Hermandad del Jueves Santo por el portón de la Catedral. 

Seguían saliendo los hermanos con cirio y seguían pasando los minutos. Se notaba en el ambiente esas ganas de ver a la Victoria en la calle y poco después de las cinco de la tarde, se intuyó los ciriales acercándose al dintel de la Puerta de Palos. En ese momento todo el mundo guardó silencio y lentamente el palio comenzó a encarar la puerta para posteriormente cruzar el dintel y entregarse a Sevilla a la misma vez que Sevilla se entregó a ella. Por eso mientras sonaba el «Himno Real» y acto seguido la marcha «Corpus Christi», hubo emociones, muchas emociones pero esto no había hecho más que empezar y la Virgen de la Victoria empezó a repartir ilusiones por las calles de la ciudad.

La presentación en el Ayuntamiento

Siempre con el toque clásico y elegante que le caracteriza, la Virgen de la Victoria llegó al Ayuntamiento a eso de las seis y media de la tarde y cumpliendo los horarios marcados por la corporación del barrio de los Remedios. Una presentación que estuvo marcada por la «petalá» que se tiró desde el balcón principal del consistorio a cargo de varios miembros de la hermandad mientras sonaba «Coronación de la Macarena» y a a la misma vez el paso de palio comandado por la Familia Villanueva, reviraba hacia el pueblo para enmarcar a la virgen y que fuera una estampa recordada por todos. Una vez que el palio se levantó, comenzó a revirar de nuevo, esta vez con la marcha «Como tú Ninguna» arrancando los aplausos de todas las personas que se habían congregado delante del Ayuntamiento de la capital de Andalucía.

Paso por Jesús Despojado y Las Aguas

Dos de los momentos de este recorrido de vuelta eran sin lugar a dudas, el paso por la Hermandad de Jesús Despojado y por la Hermandad de Las Aguas. En la primera de ellas, la Virgen de la Victoria reviró hacia la puerta de la capilla y se vivieron grandes momentos en una plaza de Molviedro abarrotada de personas que poco a poco se fue llenando. La Coral de Jesús Despojado cantó la Salve a María Santísima de la Victoria mientras el paso de palio se encontraba detenido justo delante del Señor Despojado de sus Vestiduras y la Virgen de los Dolores y Misericordia.

Caía la noche y la dolorosa del barrio de los Remedios llegaba hasta la Capilla de la Hermandad de las Aguas. Allí, la Banda de Música de Las Cigarreras interpretaba la marcha «Nuestra Señora de Guadalupe» en honor a la dolorosa del Lunes Santo y posteriormente «Macarena» de Cebrián para despedirse de la cofradía del Arenal. Se vivieron momentos de recogimiento en la calle Dos de Mayo y la Virgen de la Victoria continuó su recorrido triunfal por la calle Temprado para buscar el Puente de San Telmo.

El regreso por su barrio

Cruzaba la señora el Puente de San Telmo y se adentraba en su barrio por la calle Asunción. Son los momentos en los que el cansancio se acumula, las piernas flaquean, incluso por momentos los ojos, pero el corazón siempre late y siente igual viendo algo que te apasiona ¿verdad? Seguramente es lo que le pasaría a muchas personas ayer, a muchos hermanos cigarreros, a muchos vecinos que acompañaron a la Victoria. Son esos momentos donde se acumula todo el esfuerzo, todo lo soñado, todo lo vivido…pero son los grandes momentos de ver, de sentir, de oír. Por eso ayer, estaban cientos de personas acompañando a la querida virgen de vuelta por las calles de su barrio. Momentos como la presentación en el Colegio Santa Ana o minutos más tarde el saludo a la Parroquia de los Remedios quedarán guardado en las retinas de muchos vecinos que son cigarreros de pura cepa. 

Llegó el momento, la entrada triunfal de la Victoria

Todo lo que empieza llega a su fin. Por ello el cortejo que antecedía a la Virgen de la Victoria poco a poco llegaba al punto donde comenzó todo. Un montón de personas empezaba a entrar en el recinto donde se sitúa la Capilla de la Fábrica de Tabacos, que conforme iban pasando los minutos, se iba llenando cada vez más.

Se intuía que la Cruz de Guía se estaba aproximando ya que de fondo se podía escuchar a la banda de Cornetas y Tambores Columna y Azotes (Cigarreras Juvenil) que interpretó la marcha «Azotes» y cerró su participación abriendo paso con la marcha «Rezamos por ti» que arrancó los aplausos del público situado en las inmediaciones de la Capilla. Con todo apagado solo se podía entrever una luz que traspasaba la puerta todavía cerrada de la iglesia. Aunque dicha luz se podía intuir que sería las velas que alumbraban al Señor de la Sagrada Columna y Azotes que posteriormente cuando se entreabrieron las dos puertas, al fondo situado a la derecha del altar mayor estaba el Señor esperando a que su madre regresara para volver a estar juntos de nuevo una semana después. 

El cortejo fue entrando lentamente y al filo de las doce y media de la madrugada apareció por la plazuela el paso de palio con toda la candelería encendida. Era la única luminosidad que había en ese momento. Esa luz que desprende un palio de vuelta es como tocar el cielo con las manos. Es la gloria bendita de un momento sobrecogedor porque realmente puso los vellos de punta a todos los cofrades que nos encontrábamos esperando ansiosos el verdadero momento. Un momento que fue mágico en todos los sentidos, en primer lugar, sonó «Virgen del Valle» para que después se escuchara «Soleá dame la mano» y por último cerrar la verdadera obra de arte con «Amarguras». Un momento único e indescriptible que solo se podría entender si realmente uno ha estado allí viviendo ese instante. La reina de la Victoria enfiló la puerta y con la mirada agachada entró a eso de las una de la madrugada con toda Sevilla concentrada en los Remedios y en esa plaza.

Por tanto se acabó un día increíble en el que la Hermandad de las Cigarreras supo en todo momento como hacer las cosas sin salirse de su estilo. Un estilo marcado por la elegancia y la sencillez, algo que caracteriza a esta cofradía tanto cuando se pone en la calle cada Jueves Santo, como en cultos ya sea en el interior de la Capilla o externos. Por eso mismo a veces se da una verdadera lección con algo sencillo que traspasa muchos corazones que sienten y viven el arte de las cofradías y la Semana Santa. Sellos que ojalá no se pierdan nunca, por el momento tocará esperar de nuevo para poder presenciar la hermosura bajo palio de la Virgen de la Victoria por las calles de Sevilla.

Fotografías de otros puntos del recorrido

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