Sevilla, a los pies de la Anunciación

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Huelga decir que cada lugar tiene sus propias costumbres e idiosincrasia, pero en Sevilla es diferente y eso se demuestra de múltiples formas. La hispalense es la ciudad en la que siempre es Primavera debido a la inmensidad de cultos religiosos que se celebran en ciertas épocas del año. Hay algunos sin los cuales Sevilla perdería gran parte de todo aquello que la vertebra, como el periodo de las Glorias -que terminó con la salida de la Virgen de la Amparo- o los besamanos y los besapiés que las hermandades llevan a cabo para acercar más la fe al pueblo ferviente, que acude en masa para presentar sus respetos a los titulares de las distintas formaciones religiosas.

Justo eso sucedió el pasado fin de semana en la Iglesia de la Anunciación. Muy complicado era discurrir por delante del templo donde mora la Hermandad del Valle y por las calles aledañas sin rendir visita al Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas, que durante toda la jornada del sábado estuvo expuesto para que los fieles le besaran sus policromados pies.