jueves, 15 abril 2021
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Semana Santa en Sevilla. Altares efímeros que pasaron desapercibidos.

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El poder del momento y el recuerdo…

Son muchas las manifestaciones plásticas que han podido verse estos días aciagos, pero también se puede afirmar que muchas estampas han pasado desapercibidas o bien se han contemplado en la intimidad.

Fuera de las rutas cofradieras, pero muy cerca de ellas, se encuentra una calle que, habiendo sido refugio de numerosos y célebres imagineros y artistas de nuestra ciudad, se merece letras de oro en nuestro acervo cofrade y, sin embargo…

Me refiero a la calle Antonio Susillo, la misma en la que tanto el escultor deciminónico que le presta el nombre como muchos de sus discípulos e incluso no discípulos dieron a luz imágenes sin las cuales no se entendería la Semana Santa tal como es entendida a día de hoy.

Allí, cerca de la Alameda, a tan solo vuelta y media de ella, se encuentra el taller del imaginero José Antonio Bravo, uno de los más célebres belenistas que ha parido esta ciudad aparte de ser el padre de numerosos niños que residen en nuestras casas, en los escaparates de las más afamadas tiendas de la ciudad y en lugares sacros a los que invito al lector a buscar.

José Antonio Bravo se emociona cada vez que sale a colación el nombre Macarena, corporación vecina de la que es hermano, como también lo es de la del Buen Fin.

Es por ello que no debe sorprendernos que cada Semana Santa, en ese pequeño y recoleto taller en el que un ejército de querubines observan nuestros movimientos, encontremos un altar, una muestra efímera de arte que, repito, debería aparecer en las guías turísticas de la ciudad.

El que escribe lo tiene apuntado en su agenda y, a la menor ocasión. El problema es que esa agenda la usa todo el año y las visitas son tan frecuentes que… En fin, en mi casa han sido adoptados muchos de estos hermosos niños de pelo ensortijado.

Pasen y vean, llamen y entren, y no aten demasiado fuerte sus propios antojos. Aún quedan muchos niños sin padre…

Malvadas tintas han intentado perturbar la belleza del lugar, de ese balcón a la melancolía, dibujando figuras abstractas de arte urbano mal llevado a cabo en un intento de ¿desacralizar, perturbar, romper, el encanto del momento?

Menos mal que siempre está la Esperanza para hacerles frente…

Todas las fotografías han sido cedidas por José Antonio Bravo García

Francisco Javier Torres Gómez

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