lunes, 8 agosto 2022
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La Esperanza desbordó Sevilla y Triana en el regreso a la Capilla de los Marineros.

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Hace 600 años, pocos pensarían lo que Sevilla y Triana vivieron en una jornada del 3 de Noviembre que se tornó en histórica para ambas orillas del río.

La jornada empezó bien temprana para la corporación de la Calle Pureza, ya que a eso de las 11 de la mañana daba comienzo la misa de acción de gracias, predicada por el Arzobispo de Sevilla, ante el paso de palio, enmarcado en el monumental Altar del Jubileo.

Ya a las 16 horas de la tarde, la Cruz de Guía labrada en plata, salía por la puerta de San Miguel a sones de «Esperanza Gitana» interpretada por la banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Poco después, el paso de palio que cobijaba a la Esperanza, salía del Templo Metropolitano con la marcha que el maestro Albero compusiera para su coronación en 1984. Posteriormente la Banda de las Cigarreras interpretó «Esperanza Trianera» para posteriormente sorprender al público con «Pasa la Virgen Macarena».

Pasada las 17 horas de la tarde, la Esperanza, arribó en El Arenal para saludar a Su Hermandad hermana, que le había preparado un recibimiento espectacular a las puertas de la coqueta Capilla del Baratillo. En el interior de ésta la Virgen de la Piedad y la Virgen de la Caridad, una junto a otra, eran testigos de la levantá a la música que la cuadrilla brindó a la Hermandad del Miércoles Santo con «Pasan los Campanilleros».

A un buen ritmo, la procesión transcurría por Pastor y Landero, dónde a la altura de la antigua Cárcel del Pópulo sonaba como 101 años atrás «Soleá Dame la Mano», para llegar a la amplitud de Reyes Católicos, buscando a lo lejos Su barrio de Triana.

Con una hora de antelación sobre el horario previsto, la Cruz de Guía pisaba ya el Altozano, para buscar San Jacinto mientras a un ritmo acelerado la Dolorosa de la Madrugá cruzaba el puente iluminada por la luz de los fuegos artificiales que le daban la bienvenida  al Viejo Arrabal.

El tiempo y los horarios no importaban, la agradable noche era testigo del transitar de la Esperanza por las calles más históricas de la Cava. En Rodrigo de Triana, calle por la que habitualmente no transita, los vecinos se encargaron de decorar con las mejores galas sus balcones, para que la Vecina más antigua del Barrio se sintiera como en su propia casa, con un sinfín de cantes de sevillanas y petaladas.

Pero el tiempo avanzaba inexorablemente, y la cruz de guía concluyó su caminar a las doce en punto de la noche, en esos momentos, la Esperanza ya andaba por el entorno de la que fue cuna de su Devoción, y así lo rezaba la pancarta «Aquí nació la Esperanza». Llegaba bajo un frío de justicia, pero con el calor de sus hijos a la Plazuela de Santa Ana , para saludar a la Catedral Trianera y desembocar a los sones de «Mi Amargura» en la Calle Pureza, que fue un estallido de júbilo en cada chicotá que aproximaba a la Esperanza al encuentro con Su Hijo.

Ya en la puerta de la Capilla, la cuadrilla giró el paso 360 grados para que todo el mundo pudiera contemplar el bendito rostro de la Esperanza una última vez, para entrar en su Templo y esperar a una nueva Madrugá para que el palio de malla se asome de nuevo a la Calle Pureza.

Vídeo de la Salida

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