domingo, 28 noviembre 2021
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Álvaro Barea pregonó la Semana Santa de Granada

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Como marca la tradición de nuestra ciudad, el primer domingo de Cuaresma es el domingo de nuestra ciudad. Siendo el primer pregón oficial de Semana Santa de las capitales andaluzas.

Así, en este segundo domingo de marzo, Álvaro Barea (hijo de José Luis Barea, pregonero en el año 1994), fue el encargado de pregonar nuestra Semana Santa en las tablas del teatro Isabel la Católica.

Cabe destacar que este año la disposición del escenario ha cambiado respecto a ediciones anteriores, al situarse las autoridades en una mesa a lo largo del escenario. Además, en el escenario estaba presente la imagen del Niño de la Esperanza, y a sus pies la custodia y los dos ángeles que aparecen en el frontal del canasto del paso de la Santa Cena. Elementos relacionados con la vida del pregonero.

Pasados pocos minutos de las doce de mañana la Banda Municipal de nuestra ciudad interpretaba las marchas «Semana Santa en Granada» y «La Niña de Santa Ana». Finalizadas las marchas, Antonio Cambil se ponía delante del atril para resumir brevemente la vida cofrade del pregonero; además, leyó unas frases del padre del pregonero en las que resumía cómo era – y es- su hijo.

Una vez acabada la presentación por Antonio Cambil, Álvaro Barea tomaba el atril y comenzaba su pregón mandando un mensaje de ánimo al Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de nuestra ciudad que, debido a un enfermedad, no pudo estar presente en el pregón.

«Dueles de hermosa, Granada»

Barea comenzó el pregón describiendo nuestra ciudad, repitiendo en numerosas ocasiones la frase «dueles de hermosa, Granada» y acabando esta pequeña introducción con unas frases muy aplaudidas por el público: «Te llevo reflejada en la mirada, soy un preso de ti enamorado, mi tierra, mi ciudad y mi Granada»

«Las tertulias de barra»

A continuación y de una forma casi cómica, el pregonero habló de las «tertulias de barra» y de los «cofrades jartibles», destacando los intensos debates entre cofrades que puede provocar el exorno floral de un paso, los cambios de capataces, las vestimentas en el mes de difuntos o si los diputados de tramo deben llevar el polémico «pinganillo».

Al ciego granaíno:

Otro de los capítulos más aplaudidos por el público fue el dedicado a los llamados «ciegos», a los que son cofrades sólo el día de ponerse el capirote o el costal con la faja, a los que no ven más allá de la procesión, de la música o de los martillos; destacando en esta parte unas emotivas frases dedicadas al Señor del Rescate, al decir en ella que «No hay pena más grande para un granaíno ciego que no ver a su Rescate reinar sobre el sufrimiento».

A sus Hermandades.

Cuatro son las Hermandades a las que pertenece el pregonero de este 2019, Santa Cena y Victoria, Santísimo Cristo de San Agustín y Consolación, Gran Poder y Esperanza Coronada y Cristo de la Misericordia.

A todas ellas les dedicó partes muy importantes de su pregón: la primera de ellas fue la de la Esperanza, de la que habló en distintas ocasiones, centrándose primero en el Señor del Gran Poder para posteriormente, al hablar de la Virgen de la Esperanza, dar las gracias a todos los granadinos en nombre de la Hermandad el cariño recibido con motivo de la Coronación Canónica, diciendo entre otras cosas que «desde le pasado mes de octubre le ciudad entera merecería el título de llamarse La Casa de la Esperanza«; en alusión a la obra social de la Hermandad.

Después habló del Señor del Silencio, y lo hizo relatando una anécdota en la que a él, cuando acababa de entrar en la Hermandad, en uno de los días de limpieza, le encargaron que le diera con el plumero a la imagen del Señor, así, se acercó a la imponente imagen del crucificado y no pudo contener un grito cuando le vio la cara. Y es que, relató el pregonero «fue la primera vez que me miró la muerte a la cara».

Habló después de los barrios, centrándose, por ser el suyo, en el del Realejo y, dedicó esta parte del pregón a la Virgen de la Victoria, relatando todo lo que vive un costalero al llegar a la Calle Jesús y María, y es que, dice el pregonero que «hasta el eco se enmudece cuando pasa la Victoria».

La última de sus hermandades de las que habló fue la de San Agustín, de la que ahora es parte del cuerpo de capataces, y lo hizo al hablar de la importancia de la madera y al criticar a los que se piensan que los cofrades somos un idólatras, así, el pregonero hizo suya una frase de Antonio Machado, «todo lo que se ignora se desprecia»

La Virgen es granaína

A lo largo de todo un capítulo, el pregonero hizo un repaso a todas las imágenes de María que procesionan en nuestra ciudad, para acabar diciendo que «La Virgen es granaína porque Granada es el mismo cielo»

El Facundillo

El final del pregón estuvo dedicado a la juventud de nuestra ciudad, que cada Domingo de Resurrección agita campanas de barro al paso del Niño Dios y acababa su pregón diciendo «No te me duermas cariño, tan sólo es una semana, disfrútala como un niño, ¡Resucítate, Granada!»

Como es tradición, el pregón lo cerraron las intervenciones del alcalde la ciudad, Francisco Cuenca, y del vicario de la diócesis, en ausencia del arzobispo, Mons. Martínez Fernández. Además, la banda municipal interpretó «La Madrugá» y los himnos de Granada, Andalucía y España.

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