miércoles, 10 agosto 2022
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El Encuentro que no fue posible en un Lunes Santo pasado por agua en Ávila

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Amanecía un soleado y especialmente ventoso Lunes Santo en Ávila. Los templos de San Juan y Nuestra Señora de las Vacas tenían en su interior a las imágenes procesionales expuestas a los fieles, aguardando el caer de la tarde.

Las previsiones eran muy negativas para ese momento, pues a las nueve de la noche la probabilidad de lluvia era muy alta. Los abulenses, deseosos de un nuevo Encuentro pero conscientes de la situación, se iban agrupando en el atrio de San Juan. El templo catedralicio estaba preparado para refugiar a ambas procesiones y para acoger el Encuentro.

Salía seis minutos después de las siete de la tarde la Cruz de Guía de la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza de la iglesia de San Juan Bautista. Los nazarenos de blanco y verde partían del templo bajo un cielo aparentemente abierto. Tras el Estandarte, las mantillas y los acólitos portando incienso, salía a las siete y veinte Nuestro Padre Jesús de la Salud en Su Prendimiento, con nueva canastilla y respiraderos, y estrenando la talla de San Pedro Apóstol. La Agrupación Musical «Cristo Yacente», de Salamanca, bracera de Honor de este año, entonaba la Marcha Real y los primeros sones en la calle Blasco Jimeno.

Preparativos y salida de la Procesión de la Esperanza, con Nuestro Padre Jesús de la Salud en Su Prendimiento en la calle Blasco Jimeno, iniciando Su caminar. Imágenes de Gonzalo González de Vega y Pomar.

Continuaban procesionando nazarenos, y a las ocho menos diez minutos aparecía el palio de Nuestra Señora de la Esperanza en la Plaza, portado por los braceros del Señor, seguido de la talla de la Virgen. Ya caían las primeras gotas de un cielo que empezaba a cubrirse de nubes. Una emotiva y ya tradicional petalada en Blasco Jimeno a sones de «Siempre la Esperanza», de la Banda de Música «Santa Cecilia», de La Carolina, satisfacía la devoción acumulada estos tres años de todo un barrio.

Salida de Nuestra Señora de la Esperanza. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.
Petalada a Nuestra Señora de la Esperanza en Blasco Jimeno. Imagen de Gonzalo González de Vega y Pomar.

Pero la Hermandad quiso seguir adelante, decidió vivir su Lunes Santo, al menos por las calles de su barrio, para repartir Salud y Esperanza después de tanto tiempo. Cesaba la lluvia, y se levantaba Jesús de la Salud en la calle Conde Don Ramón. El cortejo llegaba a la Plaza Fuente el Sol, y frente a Mosén Rubí fue recibido por la Hermandad del Santísimo Cristo de las Batallas. Cuando Jesús de la Salud se dispuso a encarar la calle Bracamonte, una intensa lluvia descargó sobre la Procesión, que partió sus tramos en dos y aceleró el paso, entrando el Misterio por Zurraquín a los soportales del Mercado Chico, y el Palio accediendo a la Plaza por Comuneros de Castilla, después de discurrir por Marqués de Benavites y Tomás Luis de Victoria. No pudo pasar Su arco, no había tiempo para ponerse de rodillas para cruzarlo.

Nuestro Padre Jesús de la Salud en Su Prendimiento, que estrenaba gemelos, broche y mantolín, en Mosén Rubí, minutos antes de la intensa lluvia que obligó a suspender la Procesión.

Tras unos minutos de decisión, a las ocho y media de la tarde se suspendía la Procesión de la Esperanza, y por tanto el Encuentro, regresando apresuradamente a San Juan, donde las bandas interpretaron algunas marchas ante la emoción, decepción pero a la vez agradecimiento de los hermanos. Agradecidos por volver a recorrer el barrio.

Entrada apresurada de Nuestra Señora de la Esperanza en San Juan tras el inicio de la lluvia.
Llegada de la Virgen, cuyo manto fue cubierto por un capote de plástico, ante el llanto que afloraba en los braceros. Imágenes ambas de Gonzalo González de Vega y Pomar.

A las nueve menos cuarto de la noche tenía prevista su salida la Procesión del Santísimo Cristo de la Ilusión de la ermita de Nuestra Señora de las Vacas. No cesaba de llover, pero se avecinaba un claro. El Ilustre Patronato de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de las Vacas acordaba esperar para la decisión final, pues existía la posibilidad de procesionar por el barrio, aprovechando el fin de la lluvia.

Un claro en el cielo que no llegaba, y a las nueve y cuarto de la noche se tomó la dolorosa decisión de suspender la Procesión. La Banda de Cornetas y Tambores «Santísimo Cristo de las Tres Caídas» de Madrid accedió al templo para interpretar algunas marchas, como «La Pasión» y «El Alma de Triana», mientras se mecía el Señor del Lunes Santo, el Santísimo Cristo de la Ilusión. Todo el barrio, en la ermita y desde su soportal, estaba a Sus pies.

Santísimo Cristo de la Ilusión, que estrenaba nuevos faroles, con un elegantísimo exorno en rosas, claveles y alstroemerias rojas con verde africano, en la ermita de Nuestra Señora de las Vacas.

Doloroso Lunes Santo, en el que el Encuentro tenía un significado especial. Ilusión por volver a las calles, Esperanza por mantener viva esta centenaria tradición que es la Semana Santa, y Salud, que tanto nos hace falta en estos tiempos recios. Un día de recuerdo por los que ya no están, por los que la pandemia se llevó, y que este día nos pondrían la túnica, que son los que nos llevaban de niños de la mano al templo, los que nos enseñaron a cargar a nuestro Cristo o nuestra Virgen. El sustento de toda la Fe. Ellos ya están junto al Padre. Ese sí es el Encuentro que la lluvia no puede ni podrá impedir. Esperaremos un año más. Madre e Hijo se encontrarán de nuevo en 2023.

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